La ciudad de Hamelín está desbordada por una invasión de ratas que nadie logra detener. Cuando todo parece perdido, un extraño flautista aparece y, con una melodía hipnótica, hace desaparecer a las ratas. Los habitantes respiran aliviados… hasta que se niegan a pagarle lo que le prometieron. Entonces, el flautista toca de nuevo, pero esta vez los que lo siguen son los niños. ¿Fue venganza? ¿Justicia? ¿O acaso los niños vieron en él algo que los adultos ya no pueden ver? El Flautista de Hamelin inicia la modernidad dejando atrás el concepto de niñez para inaugurar el de infancia. Niños y niñas son separados del mundo adulto y confinados a la cueva. Nuestra versión toma este juego y recrea un final alternativo desde esta referencia. Otros antecedentes estéticos se reflejan en este trabajo escénico otorgando protagonismo a la música y la intención expresionista de la puesta en escena. La aportación del concepto escenográfico es otra señal de identidad, marcada por años de enriquecedora colaboración con Gerardo Trotti.
📍 Teatro Fígaro. Calle del Dr Cortezo 5, Madrid.
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